Leí este artículo y quiero compartirlo contigo
http://www.jornada.unam.mx/2010/07/31/index.php?section=sociedad&article=032n1soc
Mostrando entradas con la etiqueta PARA LA MOCHILA CULTURAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PARA LA MOCHILA CULTURAL. Mostrar todas las entradas
sábado, 31 de julio de 2010
viernes, 29 de enero de 2010
viernes, 21 de agosto de 2009
UNA PROBADITA DEL REFRANERO ESPAÑOL
Sólo un ratito de diversión y entretenimiento.
A buena hambre, no hay pan duro.
A buen tragón, buen taco.
A comer y a misa rezada, a la primera llamada.
¿A quién le dan pan que llore?
¡A darle que es mole de olla!
A cualquier taco le llaman cena.
Almuerza mucho, come más, cena poco y vivirás.
Agua que no has de beber déjala correr.
Ahora es cuando chile verde le has de dar sabor al caldo.
Al que no quiere avena, la taza llena.
Ay cocol ya no te acuerdas de cuando eras chimisclán
Barriga llena, corazón contento.
Bien predica de ayunar, quien acaba de almorzar.
Cada muchacho trae su torta.
Cásate Juan, que las piedras se te volverán pan.
Coman mis dientes y renieguen mis parientes.
Come camote y no te de pena, cuida tu casa y deja la ajena.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse,que lo demás es vicio.
Comerle (a alguno) el mandado.
Como me las den las tomo y si son peras me las como.
¿Como lo menea lo bate? ¡Qué sabroso chocolate!
Con su pan que se lo coma
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Contigo pan y cebolla; y años después, arde Troya.
De golosos y tragones están llenos los panteones.
De lengua, me acabo un plato.
Del plato a la boca, se cae la sopa.
De la gallina más vieja, resulta el mejor caldo.
Donde come uno, comen dos.
Echarse platos de hambre con rebanadas de necesidad.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
El que anda en la miel, algo se le pega.
El que con vino se acuesta, con agua se desayuna.
El que no llora no mama.
El que hambre tiene en pan piensa.
El que come y no da ¿qué corazón tendrá?
El que para tamal nace/vive ajeno de congojas:/le dan la manteca fiada, /del cielo le caen las hojas.
El que quiera queso, que locuaje.
El que come y canta loco se levanta.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El que sembró su maíz, que se coma su pinoles.
El que tiene más saliva traga más pinole.
El que no tiene vergüenza, dondequiera almuerza.
En el modo de cortar el queso, se conoce el que es tendero.
En el modo de agarrar el taco se conoce al que es tragón.
En el pobre es borrachera y en el rico es alegría.
Enfermo que come y mea, el diablo que se lo crea.
Éntrale Matías, que de esto no hay todos los días.
Entre menos burros más olotes.
Es bueno comer, pero no patear el pesebre.
Ese arroz ya se coció.
Eso no me quita el sueño ni las ganas de comer.
Estar como agua para chocolate.
Estar como el pan de Acámbaro, con la ganancia por dentro.
Estar como los platos de fonda: boca abajo y bien fregados.
Gallina vieja hace buen caldo.
Hacer de chivo los tamales.
Hasta lo que no se come le hace daño.
Hasta que se le hizo al caldo.
He frito mi longaniza en mejores tepalcates.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
La carne pegada al hueso es la más sabrosa.
La leche y la educación se maman.
Las cuentas claras y el chocolate espeso.
Las penas con pan son menos.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les mete el diente.
Libre Dios nuestros panales de esos que no comen miel.
Lo comido y lo gozado es lo único aprovechado.
Lo que has de comer déjalo bien cocer.
Los hombres y las gallinas poco tiempo en la cocina.
Los valientes y el buen vino nunca duran mucho tiempo.
Más vale atole con risas, que chocolate con lágrimas.
Más vale llegar a tiempo que ser invitado.
Más vale pura tortilla, que hambre pura.
Me he de comer esa tuna aunque me espine la mano.
Muy redondo para huevo y muy largo pa'aguacate.
Naipe, tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
No deigas no comí mole sin limpierte los morritos.
No me hables de cosas agrias, que se destiemplan los dientes.
No quiere ya queso sino salir de la ratonera.
No confundas las enchiladas con los chilaquiles.
No hay que buscarle ruido al chicharrón.
No es borracho el que ha bebido, sino el que sigue bebiendo.
No busco a quien me la mató, nsino a quien me la guise.
No debe moverse el agua cuando no se ha de beber.
No lo quiere Pedro ni Juan, cómetelo tú Sebastián.
No hay que predicar vigilia y comer carne.
No te calientes garnacha que no es para ti el aceite.
No le tengas miedo al chile aunque lo veas colorado.
No se puede chiflar y comer pinole.
No está el horno para bollos.
No tiene la culpa el pulque sino el briago que lo bebe.
Ollita que hierve mucho o se quema o se derrama.
Ora es cuando chile verde le has de dar sabor al caldo.
Otra vez la burra al máiz y el viejito a los elotes.
Pa' que quiero más agruras si con mi mole me basta.
Para el catarro, el jarro; y si no se quita, la botellina.
Para todo mal, mezcal, y para todo bien, también.
Plato de segunda mesa, ni en la otra vida, menos en ésta.
Por las hojas se conoce el tamal que es de manteca.
¿Por qué con tamal me pagas teniendo bizcochería?
¿Qué comes que adivinas?
Qué más quisiera el gato que lamer el plato.
Quien hijos ajenos toma con su pan que se lo coma.
Quien vive para comer no come para vivir.
Quien vive entre amor y vino que no se queje al destino.
Quien con hambre se acuesta en pan sueña.
Quien se entrega a la bebida en poco estima su vida.
Quien come para vivir se alimenta, quien vive para comer revienta.
Quien come con cordura su salud procura.
Ser como los frijoles, que al primer hervor se arrugan.
Si el vino te tiene loco, déjalo poquito a poco.
Si las penas con pan son menos, con dinero no son penas.
Si eso dice pan de huevo qué dirá semita de agua.
Si como lo menea lo bate, qué sabroso chocolate.
Si con atolito el enfermo va sanando, atolito vámosle dando.
Si no le pusiste chile, no pretendas que te sepa.
Sólo la cuchara sabe lo que tiene adentro la olla.
Son como el ajonjolí: que en todos los moles andan.
Tanto peca el que raspa el maguey, como el que saca el aguamiel.
Tendrá el trabajo de los frijoles: arrugarse y desarrugarse.
Tener más valor que el que se comió el primer zapote prieto.
Una tamalera siente que otra se le ponga enfrente.
Una cosa es Toledo y otra atole con el dedo.
Una pura y dos con sal.
Unos comen lo que deben y otros deben lo que comen.
Usted no será la harina, pero me huele a bizcocho.
Yo soy como el chile verde, picante pero sabroso.
Yo soy como el alka seltzer, el que me prueba me repite.
A buena hambre, no hay pan duro.
A buen tragón, buen taco.
A comer y a misa rezada, a la primera llamada.
¿A quién le dan pan que llore?
¡A darle que es mole de olla!
A cualquier taco le llaman cena.
Almuerza mucho, come más, cena poco y vivirás.
Agua que no has de beber déjala correr.
Ahora es cuando chile verde le has de dar sabor al caldo.
Al que no quiere avena, la taza llena.
Ay cocol ya no te acuerdas de cuando eras chimisclán
Barriga llena, corazón contento.
Bien predica de ayunar, quien acaba de almorzar.
Cada muchacho trae su torta.
Cásate Juan, que las piedras se te volverán pan.
Coman mis dientes y renieguen mis parientes.
Come camote y no te de pena, cuida tu casa y deja la ajena.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse,que lo demás es vicio.
Comerle (a alguno) el mandado.
Como me las den las tomo y si son peras me las como.
¿Como lo menea lo bate? ¡Qué sabroso chocolate!
Con su pan que se lo coma
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Contigo pan y cebolla; y años después, arde Troya.
De golosos y tragones están llenos los panteones.
De lengua, me acabo un plato.
Del plato a la boca, se cae la sopa.
De la gallina más vieja, resulta el mejor caldo.
Donde come uno, comen dos.
Echarse platos de hambre con rebanadas de necesidad.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
El que anda en la miel, algo se le pega.
El que con vino se acuesta, con agua se desayuna.
El que no llora no mama.
El que hambre tiene en pan piensa.
El que come y no da ¿qué corazón tendrá?
El que para tamal nace/vive ajeno de congojas:/le dan la manteca fiada, /del cielo le caen las hojas.
El que quiera queso, que locuaje.
El que come y canta loco se levanta.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El que sembró su maíz, que se coma su pinoles.
El que tiene más saliva traga más pinole.
El que no tiene vergüenza, dondequiera almuerza.
En el modo de cortar el queso, se conoce el que es tendero.
En el modo de agarrar el taco se conoce al que es tragón.
En el pobre es borrachera y en el rico es alegría.
Enfermo que come y mea, el diablo que se lo crea.
Éntrale Matías, que de esto no hay todos los días.
Entre menos burros más olotes.
Es bueno comer, pero no patear el pesebre.
Ese arroz ya se coció.
Eso no me quita el sueño ni las ganas de comer.
Estar como agua para chocolate.
Estar como el pan de Acámbaro, con la ganancia por dentro.
Estar como los platos de fonda: boca abajo y bien fregados.
Gallina vieja hace buen caldo.
Hacer de chivo los tamales.
Hasta lo que no se come le hace daño.
Hasta que se le hizo al caldo.
He frito mi longaniza en mejores tepalcates.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
La carne pegada al hueso es la más sabrosa.
La leche y la educación se maman.
Las cuentas claras y el chocolate espeso.
Las penas con pan son menos.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les mete el diente.
Libre Dios nuestros panales de esos que no comen miel.
Lo comido y lo gozado es lo único aprovechado.
Lo que has de comer déjalo bien cocer.
Los hombres y las gallinas poco tiempo en la cocina.
Los valientes y el buen vino nunca duran mucho tiempo.
Más vale atole con risas, que chocolate con lágrimas.
Más vale llegar a tiempo que ser invitado.
Más vale pura tortilla, que hambre pura.
Me he de comer esa tuna aunque me espine la mano.
Muy redondo para huevo y muy largo pa'aguacate.
Naipe, tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
No deigas no comí mole sin limpierte los morritos.
No me hables de cosas agrias, que se destiemplan los dientes.
No quiere ya queso sino salir de la ratonera.
No confundas las enchiladas con los chilaquiles.
No hay que buscarle ruido al chicharrón.
No es borracho el que ha bebido, sino el que sigue bebiendo.
No busco a quien me la mató, nsino a quien me la guise.
No debe moverse el agua cuando no se ha de beber.
No lo quiere Pedro ni Juan, cómetelo tú Sebastián.
No hay que predicar vigilia y comer carne.
No te calientes garnacha que no es para ti el aceite.
No le tengas miedo al chile aunque lo veas colorado.
No se puede chiflar y comer pinole.
No está el horno para bollos.
No tiene la culpa el pulque sino el briago que lo bebe.
Ollita que hierve mucho o se quema o se derrama.
Ora es cuando chile verde le has de dar sabor al caldo.
Otra vez la burra al máiz y el viejito a los elotes.
Pa' que quiero más agruras si con mi mole me basta.
Para el catarro, el jarro; y si no se quita, la botellina.
Para todo mal, mezcal, y para todo bien, también.
Plato de segunda mesa, ni en la otra vida, menos en ésta.
Por las hojas se conoce el tamal que es de manteca.
¿Por qué con tamal me pagas teniendo bizcochería?
¿Qué comes que adivinas?
Qué más quisiera el gato que lamer el plato.
Quien hijos ajenos toma con su pan que se lo coma.
Quien vive para comer no come para vivir.
Quien vive entre amor y vino que no se queje al destino.
Quien con hambre se acuesta en pan sueña.
Quien se entrega a la bebida en poco estima su vida.
Quien come para vivir se alimenta, quien vive para comer revienta.
Quien come con cordura su salud procura.
Ser como los frijoles, que al primer hervor se arrugan.
Si el vino te tiene loco, déjalo poquito a poco.
Si las penas con pan son menos, con dinero no son penas.
Si eso dice pan de huevo qué dirá semita de agua.
Si como lo menea lo bate, qué sabroso chocolate.
Si con atolito el enfermo va sanando, atolito vámosle dando.
Si no le pusiste chile, no pretendas que te sepa.
Sólo la cuchara sabe lo que tiene adentro la olla.
Son como el ajonjolí: que en todos los moles andan.
Tanto peca el que raspa el maguey, como el que saca el aguamiel.
Tendrá el trabajo de los frijoles: arrugarse y desarrugarse.
Tener más valor que el que se comió el primer zapote prieto.
Una tamalera siente que otra se le ponga enfrente.
Una cosa es Toledo y otra atole con el dedo.
Una pura y dos con sal.
Unos comen lo que deben y otros deben lo que comen.
Usted no será la harina, pero me huele a bizcocho.
Yo soy como el chile verde, picante pero sabroso.
Yo soy como el alka seltzer, el que me prueba me repite.
lunes, 27 de julio de 2009
LA COMIDA ANDINA ANTES DEL ENCUENTRO
La región andina fue asiento de una de las tres llamadas "altas culturas" de la América Precolombina: incaica, en Sudamérica, maya y azteca en Mesoamérica. La cultura incaica abarcó territorios desde el norte de Argentina y Chile hasta el sur de Colombia. Se desarrolló desde el siglo décimo de nuestra era hasta la conquista española. Una alta cultura es la resultante histórica de la acumulación de conocimientos, experiencias, hábitos y costumbres, desarrollo tecnológico y muchos otros factores a lo largo de milenios. El área andina ha sido también uno de los centros de origen y dispersión de muchas especies vegetales y ha constituido además un centro de domesticación y cultivo de plantas alimenticias pertenecientes a varias familias botánicas.
La comida andina, antes del "encuentro", aunque basada quizá en una decena de alimentos fundamentales, no estuvo restringida a ellos. Todo lo contrario, fue muy variada. Ya sea que las plantas fueron domesticadas y cultivadas originalmente en la propia región andina o que se introdujeron desde otras latitudes, la verdad es que el aborigen andino dispuso de una gran variedad de plantas comestibles. En la Tabla I se enumeran las más importantes o más conocidas y propias de los Andes, mientras en la tabla II se enumeran especies que denominaríamos cosmopolitas, pues crecen y se cultivan por igual desde el nivel del mar hasta las grandes altitudes de los Andes.
Después del inesperado encuentro de las dos comidas vino el intercambio transoceánico. Los españoles nos ofrecieron sus cereales y nosotros les ofrecimos nuestro maíz. Ellos nos trajeron al gunas leguminosas y nosotros ofrecimos nuestro frijol; pero sobre todo comenzó, aunque en forma lenta, la conquista del mundo por parte de la papa, la misma que salvó de la hambruna a algunos países; luego siguieron el tomate o jitomate (Lycopersicon esculentum) y otros alimentos, aunque no precisamente andinos, como el cacahuate o el cacao. En la cercanía del mar y de los ríos del litoral, la dieta se complementó con pescado y mariscos. En la sierra fue, esencialmente, de tipo vegetariano, pero en uno y otro caso, llegó a ser una dieta rica y balanceada.
RESUMEN
Cada pueblo, incluido el nuestro, ha desarrollado su cultura alimentaria en su propio ambiente ecológico.
De acuerdo con los hallazgos arqueológicos, la presencia del hombre en el actual territorio del Ecuador, data de hace más de 10 000 años. Corresponde al periodo de los cazadores tempranos, cuya alimentación se basó en la cacería de animales.
En la península de Santa Elena (provincia del Guayas), parece que el hombre se volvió sedentario en época muy temprana. La pesca y recolección de moluscos y crustáceos en los manglares y desembocaduras de los ríos ofreció sustento todo el año, el mismo que fue complementado con productos vegetales.
Entre los numeroros restos arqueológicos hallados en el sitio Las Vegas, se encuentran algunas herramientas de labranza como también fitolitos que, con probabilidad, corresponden a residuos de maíz. Constituyen indicios del comienzo de la domesticación de plantas hace aproximadamente 6 000 a.C.
En la misma área geográfica, se desarrolló la cultura Valdivia (4 000-2 300 a.C.= que inventó la cerámica y desarrolló la gricultura del maíz, la habichuela (Canavalia), el frijo (Phaseolus) y otras plantas. Surgio así la gricultura tropical.
Conforme evolucionó la gricultura, el hombre se volvió más dependiente de ésta, para su alimentación y subsistencia, pasando la cacería aun plano secundario.
Fuera por domesticación propia o por intercambio, la verdad es que al momento de la conquista española, en nuestro territorio se consumía una impresionante variedad de productos vegetales; unos típicos del trópico, otros de las alturas andinas y unos pocos cosmopolitas.
TABLA I PLANTAS ALIMENTICIAS ANDINAS
Raíces, tubérculos y rizomas:
Jícama (Polymnia edulis Wedd.)
Mashua o añu (Tropaeolum tuberosum)
Melloco (Ullucus tuberosus Caldas)
Oca (Oxalis tuberosa Mol.)
Papa (Solanum tuberosum L / S. andigenum Juz. et Buk y otras especies)
Totora (S. americanus Pars. yotras especies)
Zanahoria blanca o racacha o arracacha (Arracacia xanthorrhiza o A. esculenta DC)
Granos y Cereales:
Sangorache o ataco morado o amaranto (Amaranthus caudatus L)
Quinua o quinoa (Chenopodium quinoa Willd.)
Leguminosas de grano:
Chochos (Luoinus mutabilis Sweet.)
Hortalizas y otros alimentos:
Acederilla o acetosella (Rumex acetosella L.)
Berro (Roripa nasturtium Rus. y R. lanceolata Will.)
Bledo o ataco (Amaranthus quitensis HBK o A. blitum DC)
Chulco o agrillo (Oxalis crenata Jacq.)
Culag (Rumex aquaticus L.)
Mastuerzo o mallau (Tropeolum majus L)
Quinoa o quinoa (Chenopodium quinoa sweet.)
Verdolaga (Portulaca oleracea L.)
Zamboa o calabaza (Cucurbita pepo L.)
Zapallo (Curcubita maxima Duch.)
Nueces y oleaginosas:
Tocte (Juglans neotropura Diels.)
Edulcorantes:
Cabuya negra (Agave americana)
Frutas:
Aguacate o palta (Persea americana Mill. o P. grattisima gaerth.)
Arrayán (Eugenia: varias especies)
Babaco (Carica pentagona Heilb.)
Capulín (Prunus capuli Cav.)
Charnburo o toronchi (Carica chrysopetala Heelb.)
Chilguacán o chihualcán (Carica cundamarcensis H.)
Chirimoya (Annona cherimolia Mill.)
Frutilla (Fragaria chiloensis L.)
Granadilla (Passiflora malinformis L. y P. Ligularis Juss.)
Guabe (Inga sps.)
Gualicón (Ceratostema sp. y Macleania floribunda Hook.)
Guallán o gullán (Passiflora ligulari Juss.)
Hobo (Spondias mombim L.)
Jigacho (Carica pubescens Koch.)
Mora común (Rubus adenotrichus Sch.)
Mortiño (Vaccinium floribundum HBK)
Pacay (Inga pachicarpa)
Pepino (Salnum muricatum Ait.)
Tacso o taxo (Passiflora mollisoma HBK Bailly)
Tomate de árbol (Cyphomandra betacea Cav. Sendt)
Tuna amarilla (Opuntia P.)
Tuna blanca (Opuntia tuna L.)
Tuna morada (Opuntia sp.)
Uvilla (Physallis peruviana L.)
Zarzamora (Robus, varias especies
Condimentos y especias:
Ajenjo o alcanfor (Arthemisa sodiros Pher.
Anicillo, ashpa aniz (Tagetes pasilla HBK)
Asnay yuyu o ashpa tsintso (Tagetes multiflora HBK)
Huaviduca (Piper sp.)
Hizo o shigüi (Dalea mutisii Kunth.)
Molle (Schinus molle L.)
Paico (Chenopodium ambrosioides)
Tio (Bistropogon mollis HBK h B. parvifolius Sodiro)
Tsintso o chinchog (Tagetes terniflora HBK)
TABLA II PLANTAS ALIMENTICIAS COSMOPOLITAS
Raíces, tubérculos y rizomas:
Achira o atsera (Canna edulis Ker-Gawl.)
Camote o batata o cumar (Ipomoea batatas L. o Poir)
Chícama o Ajima o ajipa o xiquima (Pachyrhizus erosus, tuberosus y P. Ahira)
Cereales:
Maíz, sara o zara (Zea mays L.)
Leguminosas de grano:
Fréjol o frijol o poroto en centenares de variedades (Phaseolus vulgaris L.)
Hortalizas y otros alimentos:
Achoccha o chayotero (Cyclanthera pedata var. edulis)
Chile o ají rocoto (Capsicum pubescens L. Sin., C. annuum)
Hojas de Chile o ají picante (Capsicum frutescens L.)
Hojas de Camote (Ipomoea batatas L.)
Castellano (Cucurbita mixta)
La comida andina, antes del "encuentro", aunque basada quizá en una decena de alimentos fundamentales, no estuvo restringida a ellos. Todo lo contrario, fue muy variada. Ya sea que las plantas fueron domesticadas y cultivadas originalmente en la propia región andina o que se introdujeron desde otras latitudes, la verdad es que el aborigen andino dispuso de una gran variedad de plantas comestibles. En la Tabla I se enumeran las más importantes o más conocidas y propias de los Andes, mientras en la tabla II se enumeran especies que denominaríamos cosmopolitas, pues crecen y se cultivan por igual desde el nivel del mar hasta las grandes altitudes de los Andes.
Después del inesperado encuentro de las dos comidas vino el intercambio transoceánico. Los españoles nos ofrecieron sus cereales y nosotros les ofrecimos nuestro maíz. Ellos nos trajeron al gunas leguminosas y nosotros ofrecimos nuestro frijol; pero sobre todo comenzó, aunque en forma lenta, la conquista del mundo por parte de la papa, la misma que salvó de la hambruna a algunos países; luego siguieron el tomate o jitomate (Lycopersicon esculentum) y otros alimentos, aunque no precisamente andinos, como el cacahuate o el cacao. En la cercanía del mar y de los ríos del litoral, la dieta se complementó con pescado y mariscos. En la sierra fue, esencialmente, de tipo vegetariano, pero en uno y otro caso, llegó a ser una dieta rica y balanceada.
RESUMEN
Cada pueblo, incluido el nuestro, ha desarrollado su cultura alimentaria en su propio ambiente ecológico.
De acuerdo con los hallazgos arqueológicos, la presencia del hombre en el actual territorio del Ecuador, data de hace más de 10 000 años. Corresponde al periodo de los cazadores tempranos, cuya alimentación se basó en la cacería de animales.
En la península de Santa Elena (provincia del Guayas), parece que el hombre se volvió sedentario en época muy temprana. La pesca y recolección de moluscos y crustáceos en los manglares y desembocaduras de los ríos ofreció sustento todo el año, el mismo que fue complementado con productos vegetales.
Entre los numeroros restos arqueológicos hallados en el sitio Las Vegas, se encuentran algunas herramientas de labranza como también fitolitos que, con probabilidad, corresponden a residuos de maíz. Constituyen indicios del comienzo de la domesticación de plantas hace aproximadamente 6 000 a.C.
En la misma área geográfica, se desarrolló la cultura Valdivia (4 000-2 300 a.C.= que inventó la cerámica y desarrolló la gricultura del maíz, la habichuela (Canavalia), el frijo (Phaseolus) y otras plantas. Surgio así la gricultura tropical.
Conforme evolucionó la gricultura, el hombre se volvió más dependiente de ésta, para su alimentación y subsistencia, pasando la cacería aun plano secundario.
Fuera por domesticación propia o por intercambio, la verdad es que al momento de la conquista española, en nuestro territorio se consumía una impresionante variedad de productos vegetales; unos típicos del trópico, otros de las alturas andinas y unos pocos cosmopolitas.
TABLA I PLANTAS ALIMENTICIAS ANDINAS
Raíces, tubérculos y rizomas:
Jícama (Polymnia edulis Wedd.)
Mashua o añu (Tropaeolum tuberosum)
Melloco (Ullucus tuberosus Caldas)
Oca (Oxalis tuberosa Mol.)
Papa (Solanum tuberosum L / S. andigenum Juz. et Buk y otras especies)
Totora (S. americanus Pars. yotras especies)
Zanahoria blanca o racacha o arracacha (Arracacia xanthorrhiza o A. esculenta DC)
Granos y Cereales:
Sangorache o ataco morado o amaranto (Amaranthus caudatus L)
Quinua o quinoa (Chenopodium quinoa Willd.)
Leguminosas de grano:
Chochos (Luoinus mutabilis Sweet.)
Hortalizas y otros alimentos:
Acederilla o acetosella (Rumex acetosella L.)
Berro (Roripa nasturtium Rus. y R. lanceolata Will.)
Bledo o ataco (Amaranthus quitensis HBK o A. blitum DC)
Chulco o agrillo (Oxalis crenata Jacq.)
Culag (Rumex aquaticus L.)
Mastuerzo o mallau (Tropeolum majus L)
Quinoa o quinoa (Chenopodium quinoa sweet.)
Verdolaga (Portulaca oleracea L.)
Zamboa o calabaza (Cucurbita pepo L.)
Zapallo (Curcubita maxima Duch.)
Nueces y oleaginosas:
Tocte (Juglans neotropura Diels.)
Edulcorantes:
Cabuya negra (Agave americana)
Frutas:
Aguacate o palta (Persea americana Mill. o P. grattisima gaerth.)
Arrayán (Eugenia: varias especies)
Babaco (Carica pentagona Heilb.)
Capulín (Prunus capuli Cav.)
Charnburo o toronchi (Carica chrysopetala Heelb.)
Chilguacán o chihualcán (Carica cundamarcensis H.)
Chirimoya (Annona cherimolia Mill.)
Frutilla (Fragaria chiloensis L.)
Granadilla (Passiflora malinformis L. y P. Ligularis Juss.)
Guabe (Inga sps.)
Gualicón (Ceratostema sp. y Macleania floribunda Hook.)
Guallán o gullán (Passiflora ligulari Juss.)
Hobo (Spondias mombim L.)
Jigacho (Carica pubescens Koch.)
Mora común (Rubus adenotrichus Sch.)
Mortiño (Vaccinium floribundum HBK)
Pacay (Inga pachicarpa)
Pepino (Salnum muricatum Ait.)
Tacso o taxo (Passiflora mollisoma HBK Bailly)
Tomate de árbol (Cyphomandra betacea Cav. Sendt)
Tuna amarilla (Opuntia P.)
Tuna blanca (Opuntia tuna L.)
Tuna morada (Opuntia sp.)
Uvilla (Physallis peruviana L.)
Zarzamora (Robus, varias especies
Condimentos y especias:
Ajenjo o alcanfor (Arthemisa sodiros Pher.
Anicillo, ashpa aniz (Tagetes pasilla HBK)
Asnay yuyu o ashpa tsintso (Tagetes multiflora HBK)
Huaviduca (Piper sp.)
Hizo o shigüi (Dalea mutisii Kunth.)
Molle (Schinus molle L.)
Paico (Chenopodium ambrosioides)
Tio (Bistropogon mollis HBK h B. parvifolius Sodiro)
Tsintso o chinchog (Tagetes terniflora HBK)
TABLA II PLANTAS ALIMENTICIAS COSMOPOLITAS
Raíces, tubérculos y rizomas:
Achira o atsera (Canna edulis Ker-Gawl.)
Camote o batata o cumar (Ipomoea batatas L. o Poir)
Chícama o Ajima o ajipa o xiquima (Pachyrhizus erosus, tuberosus y P. Ahira)
Cereales:
Maíz, sara o zara (Zea mays L.)
Leguminosas de grano:
Fréjol o frijol o poroto en centenares de variedades (Phaseolus vulgaris L.)
Hortalizas y otros alimentos:
Achoccha o chayotero (Cyclanthera pedata var. edulis)
Chile o ají rocoto (Capsicum pubescens L. Sin., C. annuum)
Hojas de Chile o ají picante (Capsicum frutescens L.)
Hojas de Camote (Ipomoea batatas L.)
Castellano (Cucurbita mixta)
Pimiento (Capsicum annuumm L. - una variedad)
Tomate riñón (Lycopersicon esculentum Mill.
Frutas:
Chirimoya (Annona cherimolia Mill.)
Condimentos y especias:
Chiles - muchas variedades (Capsicum annuumm L.)
Bibliografía: Conquista y Comida - Consecuencias del encuentro de dos mundos de la Universidad Nacional Autónoma de México. Coordinación de Janet Long
viernes, 3 de julio de 2009
Orígenes del "Xocoatl"
La familia Theobromae se compone de alrededor de 22 especies distintas y se encuentra en estado natural en amplias zonas del norte de Sudamérica y en toda Centroamérica; sin embargo, el hecho de que existan más variedades en la zona occidental de la cuenca amazónica ha hecho concluir a los especialistas que esa región es la zona natural de origen del cacao. Se presume también que hace unos 4000 ó 5000 años algunas variedades de cacao comenzaron a extenderse hacia Centroamérica.
Con mayor certeza, se puede afirmar que hacia los siglos II o III, el cacao era ya bien conocido y utilizado en buena parte del mundo maya. La huella arqueológica con toda seguridad más antigua relacionada con el cacao es una vasija encontrada en la tumba 19 de Río Azul, Guatemala, fechada en el siglo V. Dentro de esta vasija se encontraron restos de una bebida de cacao, y en su exterior, dos símbolos fonéticos que representan la palabra "kakaw". Este vestigio forma parte de un rico entierro sacerdotal, lo que demuestra que entonces ya tenía un importante valor religioso. A partir de esta fecha, los registros arquelógicos se multiplican y nos demuestran que hacia los siglos VI y VII el cacao era ya cultivado regularmente en las costas de Tabasco, Campeche, Belice y el golfo de Honduras y que sus granos eran usados como moneda.
Al paso de los siglos, el uso del cacao se fue extendiendo por toda Mesoamérica y el norte de Sudamérica, tanto en sus usos económicos como rituales y gastronómicos. Hacia el siglo XVI, el cacao se cultivaba ya en casi todas las zonas costeras mesoamericanas, desde Guanacaste hasta la desembocadura del río Balsas en el Pacífico y desde el golfo de Honduras al norte de Veracruz en la zona costera del Atlántico. Incluso los mexica intentaron con cierto éxito ampliar las plantaciones de cacao a lugares más cercanos al Altiplano. De esta manera, lograron aclimatarlo en Oaxtepec y Alahuiztlán. En vísperas de la conquista española, el cacao era el cultivo comercial más importante de Mesoamérica y uno de los más significativos artículos de comercio con las Antillas y América del Sur, de manera que sólo el maíz podía opacar su importancia económica y cultural.
El cacao era tenido también como uno de los alimentos más preciados por los pueblos mesoamericanos y era consumido de muy distintas maneras. En primer lugar, la mazorca del cacao se consumía como cualquier otra fruta, tanto sus partes chiclosas como sus grano. Éstos, por ejemplo, podían comerse verdes o secos. Entre los aztecas se usaba también moler el cacao con maíz, formando un polvo llamado "cacahuapinolli".
Sin embargo, el uso gastronómico más importante del cacao era la preparación de una bebida fría, un poco amarga y refrescante que se obtenía de moler los granos del cacao, mezclarlos con distintos ingredientes y disolverlos en agua. El proceso básico de elaboración de esta bebida de cacao era muy simple, pero a partir de él se inventaron gran cantidad de variantes.
"... muélenlo (al cacao) primero de este modo: que la primera vez muele o machuca las almendras; la segunda vez (quedan) un poco más molidas; y la tercera vez y muy postrera muy molidas, mézclanse con granos de maíz muy cocidos y lavados, y así cocidos y mezclados les echaban agua en un vaso... se cuela, después de colado se levanta para que chorree y con esto se levanta la espuma, y se echa aparte, y a las veces espésase demasiado y mézclase con agua después de molido..."
A partir de esta receta, se agregaban nuevos ingredientes o se variaba algún paso en su elaboración para obtener distintos resultados. Aunque lo normal era que se mezclaran granos de maíz y cacao, también se podía disolver sólo el cacao en agua para disfrutar de esta bebida. Era también común que se le agregara a la bebida una gran cantidad de hierbas, frutos y flores. La miel era el principal agente endulzante con que se contaba y la vainilla el más común aromatizador. Se utilizaban también colorantes que, como el axiote, pintaban de rojo el cacao. El agua rosada y las más diversas hierbas y flores como mecaxóchitl, xochinacaztly, tecomaxóchitl, eloxochiquiáhuitl, xochicanaztli, chichihualxóchitl y muchas otras eran a menudo incluidas. En ocasiones, se agregaban a la receta original ciertas especias como chile y granos del árbol del póchotl.
Pocos alimentos eran tan preciados como el cacao y tal vez ninguno era tan difícil de conseguir. Ningún cronista vacila en señalar que la comida "que es tenida en mayor aprecio que las demás es el cacaoatl".
Entre los aztecas, sólo los nobles y los que se habían distinguido en la guerra tenían derecho a consumir bebidas de cacao sin permiso alguno, mientras que la gran parte de la población sólo podía gustarlas en ciertas ceremonias, y "si sin licencia lo bebían, costábales la vida. Por eso se llamaba yollotlieztly: precio de sangre y corazón".
En el cacao encontraban los pipiltin un alimento que les proporcionaba energía y que no los embriagaba. Por ello, el cacao era un alimento presente como digestivo en los grandes banquetes rodeado siempre de un gran boato:
"...y en acabando de comer -apunta Sahagún- luego se sacaban muchas maneras de cacaos, hechos muy delicadamente, como son: cacao hecho con mazorcas tiernas de cacao, que es muy sabroso de beber; cacao hecho con miel de abejas, cacao hecho con hueynacaztly; cacao hecho con tlilxóchitl tierno, cacao hecho colorado, cacao hecho bermejo; cacao hecho negro; cacao hecho blanco... y dábanlo en unas jícaras con que se bebía, y son de muchas maneras, unas pintadas con diversas pinturas, y sus tapaderas muy ricas, y sus cucharas de tortuga para revolver el cacao..."
El árbol del cacao, sus frutos y las bebidas que con ellos se preparaban tenían un gran valor médico, ritual y simbólico. El cacao formaba parte de casi todos los aspectos de la vida de las diversas sociedades que integraban Mesoamérica: era alimento nutritivo, artículo de gran importancia económica, codiciado símbolo de posición social, eficaz medicina y un medio de comunicación con sus deidades. Por todo esto, el cacao llamó poderosamente la atención de los conquistadores españoles.
Bibliografía: "Conquista y Comida" Consecuencias del Encuentro de dos Mundos; Coordinación de Janet Long de la Universidad Nacional Autónoma de México
Con mayor certeza, se puede afirmar que hacia los siglos II o III, el cacao era ya bien conocido y utilizado en buena parte del mundo maya. La huella arqueológica con toda seguridad más antigua relacionada con el cacao es una vasija encontrada en la tumba 19 de Río Azul, Guatemala, fechada en el siglo V. Dentro de esta vasija se encontraron restos de una bebida de cacao, y en su exterior, dos símbolos fonéticos que representan la palabra "kakaw". Este vestigio forma parte de un rico entierro sacerdotal, lo que demuestra que entonces ya tenía un importante valor religioso. A partir de esta fecha, los registros arquelógicos se multiplican y nos demuestran que hacia los siglos VI y VII el cacao era ya cultivado regularmente en las costas de Tabasco, Campeche, Belice y el golfo de Honduras y que sus granos eran usados como moneda.
Al paso de los siglos, el uso del cacao se fue extendiendo por toda Mesoamérica y el norte de Sudamérica, tanto en sus usos económicos como rituales y gastronómicos. Hacia el siglo XVI, el cacao se cultivaba ya en casi todas las zonas costeras mesoamericanas, desde Guanacaste hasta la desembocadura del río Balsas en el Pacífico y desde el golfo de Honduras al norte de Veracruz en la zona costera del Atlántico. Incluso los mexica intentaron con cierto éxito ampliar las plantaciones de cacao a lugares más cercanos al Altiplano. De esta manera, lograron aclimatarlo en Oaxtepec y Alahuiztlán. En vísperas de la conquista española, el cacao era el cultivo comercial más importante de Mesoamérica y uno de los más significativos artículos de comercio con las Antillas y América del Sur, de manera que sólo el maíz podía opacar su importancia económica y cultural.
El cacao era tenido también como uno de los alimentos más preciados por los pueblos mesoamericanos y era consumido de muy distintas maneras. En primer lugar, la mazorca del cacao se consumía como cualquier otra fruta, tanto sus partes chiclosas como sus grano. Éstos, por ejemplo, podían comerse verdes o secos. Entre los aztecas se usaba también moler el cacao con maíz, formando un polvo llamado "cacahuapinolli".
Sin embargo, el uso gastronómico más importante del cacao era la preparación de una bebida fría, un poco amarga y refrescante que se obtenía de moler los granos del cacao, mezclarlos con distintos ingredientes y disolverlos en agua. El proceso básico de elaboración de esta bebida de cacao era muy simple, pero a partir de él se inventaron gran cantidad de variantes.
"... muélenlo (al cacao) primero de este modo: que la primera vez muele o machuca las almendras; la segunda vez (quedan) un poco más molidas; y la tercera vez y muy postrera muy molidas, mézclanse con granos de maíz muy cocidos y lavados, y así cocidos y mezclados les echaban agua en un vaso... se cuela, después de colado se levanta para que chorree y con esto se levanta la espuma, y se echa aparte, y a las veces espésase demasiado y mézclase con agua después de molido..."
A partir de esta receta, se agregaban nuevos ingredientes o se variaba algún paso en su elaboración para obtener distintos resultados. Aunque lo normal era que se mezclaran granos de maíz y cacao, también se podía disolver sólo el cacao en agua para disfrutar de esta bebida. Era también común que se le agregara a la bebida una gran cantidad de hierbas, frutos y flores. La miel era el principal agente endulzante con que se contaba y la vainilla el más común aromatizador. Se utilizaban también colorantes que, como el axiote, pintaban de rojo el cacao. El agua rosada y las más diversas hierbas y flores como mecaxóchitl, xochinacaztly, tecomaxóchitl, eloxochiquiáhuitl, xochicanaztli, chichihualxóchitl y muchas otras eran a menudo incluidas. En ocasiones, se agregaban a la receta original ciertas especias como chile y granos del árbol del póchotl.
Pocos alimentos eran tan preciados como el cacao y tal vez ninguno era tan difícil de conseguir. Ningún cronista vacila en señalar que la comida "que es tenida en mayor aprecio que las demás es el cacaoatl".
Entre los aztecas, sólo los nobles y los que se habían distinguido en la guerra tenían derecho a consumir bebidas de cacao sin permiso alguno, mientras que la gran parte de la población sólo podía gustarlas en ciertas ceremonias, y "si sin licencia lo bebían, costábales la vida. Por eso se llamaba yollotlieztly: precio de sangre y corazón".
En el cacao encontraban los pipiltin un alimento que les proporcionaba energía y que no los embriagaba. Por ello, el cacao era un alimento presente como digestivo en los grandes banquetes rodeado siempre de un gran boato:
"...y en acabando de comer -apunta Sahagún- luego se sacaban muchas maneras de cacaos, hechos muy delicadamente, como son: cacao hecho con mazorcas tiernas de cacao, que es muy sabroso de beber; cacao hecho con miel de abejas, cacao hecho con hueynacaztly; cacao hecho con tlilxóchitl tierno, cacao hecho colorado, cacao hecho bermejo; cacao hecho negro; cacao hecho blanco... y dábanlo en unas jícaras con que se bebía, y son de muchas maneras, unas pintadas con diversas pinturas, y sus tapaderas muy ricas, y sus cucharas de tortuga para revolver el cacao..."
El árbol del cacao, sus frutos y las bebidas que con ellos se preparaban tenían un gran valor médico, ritual y simbólico. El cacao formaba parte de casi todos los aspectos de la vida de las diversas sociedades que integraban Mesoamérica: era alimento nutritivo, artículo de gran importancia económica, codiciado símbolo de posición social, eficaz medicina y un medio de comunicación con sus deidades. Por todo esto, el cacao llamó poderosamente la atención de los conquistadores españoles.
Bibliografía: "Conquista y Comida" Consecuencias del Encuentro de dos Mundos; Coordinación de Janet Long de la Universidad Nacional Autónoma de México
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
